El parque Monfragüe

Situación y figuras de protección

El Parque Nacional de Monfragüe se ubica al noreste de la provincia de Cáceres y próximo a las ciudades de Plasencia, Trujillo y Cáceres.

Su forma asimilada a un rectángulo y la disposición de sus límites, que presentan una orientación sureste – noroeste, responden a la orografía del terreno. Los bordes del Parque siguen las sierras que discurren paralelas al trazado del río Tajo, que podría considerarse la vertebración de este espacio natural.

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La superficie declarada Parque Nacional no ha variado con respecto a la que fue protegida como Parque Natural en 1979. Comprende por tanto 18.396 ha.

La distribución del territorio en función de la propiedad de los terrenos se sitúa en un 55% de titularidad privada y 45% de titularidad pública.

La protección de este espacio tuvo lugar en 1979 mediante su declaración como Parque Natural con el Real Decreto 1927/1979, de 4 de abril. Posteriormente el área ha sido también nombrada Zona de Especial Protección para las Aves (1991 y ampliada en 2004), en virtud de la Directiva Aves 79/409/CEE, Lugar de Importancia Comunitaria siguiendo la Directiva Hábitats 92/43/CEE y Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2003, incluyendo el Parque y su entorno. Por último en 2007 mediante Ley 1/2007 de 3 de marzo fue declarado Parque Nacional.

El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (Decreto 186/2005, de 26 de julio) ha zonificado el parque en cuatro áreas con usos permitidos y usos incompatibles con el objetivo de asegurar la conservación a la vez que se permite un desarrollo de actividades de uso público y los aprovechamientos sostenibles. Estas zonas son Zonas de Reserva, Zonas de Uso Restringido, Zonas de uso Moderado y Zonas de Uso Especial. Las dos últimas constituyen básicamente la zona de uso público del Parque, es decir son espacios cuyas características permiten compatibilizar la conservación con las actividades recreativas y educativas así como el emplazamiento de las instalaciones y servicios de interés general y uso público. Por tanto cuenta con toda la red de itinerarios, miradores, carreteras así como las instalaciones de recepción, visita y gestión de Villarreal de San Carlos, el único núcleo habitado situado en el interior del Parque.

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Valores naturales

Monfragüe es considerado como uno de los enclaves más amplios y representativos del bosque y matorral mediterráneo. Presenta un alto grado de conservación, atesorando una gran riqueza en su flora y fauna, pese a que a lo largo de la historia la intervención humana en este espacio no ha sido escasa.

La diversidad de ambientes ecológicos, que van desde los densos y extensos bosques de umbría, los bosques galería junto a los arroyos o los imponentes roquedos de las sierras, albergan más de doscientas especies de vertebrados, que encuentran en este espacio refugio y abundante alimento para desarrollarse.

Entre ellas destaca y sobresale el grupo de las aves, y en especial las rapaces; así aquí encontramos una de las mayores colonias de buitre negro (Aegypius monachus) del mundo, o el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), rapaz en peligro de extinción con la mayor densidad de población en la península ibérica, o la esquiva cigüeña negra (Ciconia nigra) otro ave también en peligro de extinción, todos los años emigra desde África para nidificar en Monfragüe, al igual que el alimoche (Neophron percnopterus) , los milanos negros (Milvus migrans), las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) o las culebreras (Circaetus gallicus), que durante la primavera y el verano compartirán el espacio con otras especies sedentarias como los buitres leonados (Gyps fulvus), el águila real (Aquila chrysaetos) el halcón peregrino (Falco peregrinus), los milanos reales (Milvus milvus )…

Entre sus bosques de encinas, alcornoques, madroños y quejigos o escondidos entre el matorral de jaras, retamas, brezos o cantuesos encuentran protección ciervos (Cervus elaphus), jabalíes (Sus scrofa), zorros (Vulpes vulpes), tejones (Meles meles), jinetas (Genetta genetta), gatos monteses (Felis silvestris), conejos (Oryctolagus cuniculus)… algunos de ellos difíciles de observar por sus hábitos crepusculares.

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Historia y valores culturales

Lo más destacable de la etapa prehistórica es el gran número de pinturas rupestres que albergan las sierras de Monfragüe. Destacamos la Cueva del Castillo, abrigo situado en la cara sur de la Sierra de la Corchuelas, es visitable y en ella podemos disfrutar de la pintura esquemática, abarcando las edades del Cobre, Bronce y Hierro.

Los alrededores del Parque están salpicados de yacimientos o restos de la época prerromana. Aparecen restos de un castro vetón en Miravete, y en Malpartida de Plasencia en una finca conocida como El Calamoco. Igualmente las Estelas de Guerrero encontradas en Torrejón el Rubio y el Tesoro de Serradilla.

Nos internamos ahora en la Hispania romana. Nos han llegado restos de calzadas, puentes, fuentes y lápidas, algo lógico si tenemos en cuenta la cercanía de la ruta de la Plata. Un tramo de la ruta roja, el que baja al puente del Cardenal desde Villarreal, se puede considerar como un vestigio de calzada romana, y también de cañada trashumante. También hay restos de atalayas defensivas en nuestras sierras, el Cerro Gimio es un ejemplo. Es importante decir que es a los romanos a quienes debemos el nombre de nuestro Parque: Monsfragorum, monte fragoso.

Durante la Edad Media estas tierras están marcadas por la impronta musulmana. En el siglo IX se construye el castillo, con cinco torres y dos perímetros de murallas. Lo que nos ha llegado hasta hoy son restos de las múltiples restauraciones que se hicieron por las órdenes militares que tomaron esta plaza para el rey Alfonso VIII. La torre redonda es del siglo XII y la pentagonal, mucho más moderna en el tiempo, del siglo XV. Igualmente, en el siglo XV se construyó el Puente del Cardenal.

En la guerra de Sucesión a principios del siglo XVIII, la zona se vio seriamente afectada. Desapareció la aldea de Monfragüe.

El mencionado Puente del Cardenal era, paso obligado de todo viajero entre Plasencia y Trujillo. Esto dio pie al pillaje, convirtiendo la zona en un paraíso de bandoleros y atracadores que se veían arropados por unas sierras escarpadas e impenetrables. Con el fin de remediar esta situación, Carlos III decidió fundar una villa en mitad de camino entre el puerto de la Serrana y el Puente del Cardenal. Así surgió Villarreal de San Carlos.

La Guerra de Independencia dejó marcadas estas tierras. Desapareció la aldea de Corchuelas y sus habitantes se repartieron por los pueblos de Torrejón el Rubio, Serradilla y Malpartida de Plasencia. El Castillo de Monfragüe quedó prácticamente destruido al igual que el Puente del Cardenal y, en Miravete, el Castillejo del Pico fue derribado.

Después de la Guerra Civil, mencionar la importancia de nuestros impenetrables montes para acoger a los maquis de la comarca: destacando los grupos comandados por los célebres guerrilleros como el “Francés”, “Quincoces” y “Chaquetalarga”.

La construcción de las presas de Torrejón y Alcántara en 1966 y 1969, respectivamente, alteró irreversiblemente el paisaje y la belleza salvaje de las orillas del Tajo, quedando sumergidas todas las zonas de ribera, junto con la riqueza ecológica y etnológica que allí se concentraba.

Además, en 1970 dan comienzo las brutales repoblaciones con eucalipto y pino. Se hicieron desaparecer importantes espesuras del siempre, desgraciadamente, maltratado bosque mediterráneo.

En 1968 llegó por vez primera a estas tierras Jesús Garzón, hombre, enamorado de la belleza de Monfragüe y sensibilizado con la conservación de la naturaleza, con su empeño y el apoyo recibido por científicos y amantes de la naturaleza e 4 de abril de 1979 Monfragüe fue declarado Parque Natural y Nacional por Ley del 2 de marzo de 2007.